2 pueblos cerca de Ámsterdam que vale la pena conocer

Autora invitada: Sil Baldino

A tan sólo 40 minutos de Ámsterdam, encontrarás un puñado de pueblos encantadores con la esencia holandesa. Nada más vale llegarse hasta la Estación Central y sacar boleto en bus hacia algunos de las localidades. Esto fue lo que hicimos, un día de primavera donde los rayos de sol invitaban a un paseo placentero.

Nuestro bus hizo un stop en la ruta, y a pocos metros la entrada triunfal a Edam. Sabíamos de antemano que la mejor manera de recorrer estos pueblos es en bicicleta. Cerca de la parada de buses encontramos una tienda para rentar una y así iniciamos el recorrido ¡en dos ruedas!. 

Con solo atravesar el puente levadizo Baan, que data de 1881, podemos percibir que nos encontramos en una ciudad de cuentos. Lo ideal es llegar temprano por la mañana para poder apreciar el ritmo urbano sin visitantes: sus comerciantes en sus tiendas, parejas sacando a pasear a su perro o comprando algún periódico, algún niños en bicicleta. Todo muy silencioso y tranquilo. 

Vale la pena recorrer sus callecitas empedradas en bicicleta y hacer una parada de vez en cuando para observar los canales, las casitas de piedra y ladrillo, los puentes casi de juguete, el pintoresco ayuntamiento, iglesias como la de San Nicolás (Grote Kerk), construida a principios de siglo XV y con dimensiones como la de una Catedral. 

Edam es una ciudad famosa por ser donde se comenzó a producir el queso que lleva el mismo nombre. Visitar Holanda necesariamente requiere una parada para degustar y disfrutar de su excepcionales quesos. En Edam nos saldrá al encuentro en cada rincón del pueblo porque cuenta con innumerables tiendas que despiertan los sentidos con sus aromas y colores.

Merece un stop Henri Willig, con su gran puesta en escena. En verano, este lugar es el centro de atención cuando cada miércoles se transforma la calle y los alrededores en un Kaas Markt (Mercado de Quesos).  Otro de los puntos interesantes es Wijn & Kaaswinkel, con una enorme variedad de quesos. Enfrente, una buena tienda de souvenirs (Jorritsma); y en los alrededores algunos almacenes a los que podrás acudir si te dieron ganas de saborear un rico sándwich con pan fresco y variados quesos.

Una ruta interna nos lleva -pedaleando unos 20 minutos- a la vecina localidad de Volendam, un pueblo de pescadores. En el camino encontramos un tradicional molino de viento en medio de un paisaje campero. Ya en Volendam, hay que dejar la bici en algún lugar para recorrer a pie sus calles en desnivel y su paseo marítimo con bonitas tiendas donde abundan los trajes tradicionales holandeses, hasta una Cheese Factory.

Luego, es hora de recargar energía para emprender regreso. Sentarse en uno de los bares a orillas del lago Markermeer y tomarse algo fresco mientras contemplas las embarcaciones que hay en el lugar es una propuesta acertada y quedará en tu memoria.

¿Conocen más lugares para visitar cerca de Ámsterdam?

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