Catamarca: ¿qué visitar en este destino imperdible?

Autora invitada: Desandar

Sabía muy poco de este destino hasta que vi un documental en Canal Encuentro que me fascinó. Tuve que dejar de cocinar para mirar atentamente: volcanes, campos de piedra pómez, lagunas turquesas a 4000 msnm, ruinas incas, pequeños poblados… En ese instante, anoté algunos nombres en mi cuaderno y al otro día empecé a buscar vuelos para las vacaciones de invierno.

Finalmente me fui sola a Catamarca gracias a un vuelo económico de Aerolíneas Argentinas. Me quedé una semana, pero dudé mucho de extender mi regreso para quedarme una semana más. Todos los lugares que visité tenían un espíritu de pueblo a la hora de la siesta que me llenó de paz. No es para menos, el 70% del territorio es zona de montaña virtualmente inhabitada, lo que la convierte en una de las provincias con menor densidad poblacional del país.

Fiambalá

San Fernando del Valle 

Llegué a San Fernando bien temprano y compartí taxi con una familia hasta el centro. Ya me sentí bienvenida con sus recomendaciones y amabilidad. Con unas chicas que conocí en el hostel, decidimos hacer un paseo diurno. En colectivo de línea, fuimos a Pueblo Perdido, un conjunto de recintos levantados con piedra perteneciente a la comunidad agrícola “La Aguada”, de hace más de 1.500 años. Luego fuimos al Dique el Jumeal, al pie de la Sierra Colorada, para tomar unos mates y ver el atardecer.

Fiambalá

Al día siguiente, las chicas se unieron a mis planes de ir a Fiambalá. Hay varias interpretaciones sobre el significado del nombre de la ciudad, pero la que más se ajusta a lo que vi es “Penetración en la alta montaña”, término acuñado por los chakanos, población originaria de la alta montaña en la zona. Fiambalá es la puerta de entrada a una de las regiones con mayor densidad volcánica del mundo, lagos turquesas enclavados en la frontera Argentina-Chile, dunas casi desérticas y paisajes surreales.

Ruta de los Seismiles – La segunda zona más alta del mundo después del Himalaya

La ruta 60 que une Argentina con Chile pasa por una de las zonas de mayor elevación de la Cordillera de los Andes: el paraíso para cualquier andinista. A lo largo del camino, hay unas veinte cumbres que superan los 6.000 metros; entre ellas, el volcán más alto del mundo, Nevado Ojos del Salado de 6.893 msnm, que invita a ser conquistado con el mayor de los respetos.

Cerca del Paso San Francisco se encuentra la Laguna Verde, cuyos colores van del azul, turquesa al verde esmeralda, según cómo de el sol. Es recomendable visitar los Seismiles en camionetas 4×4 de octubre a abril para evitar el frío extremo y las nevadas. Para coronar alguno de los picos, es necesario ir con un guía autorizado.

Hay vicuñas y guanacos por todos lados y las vistas desde el Balcón del Pissis son impagables.

Campo de Piedra Pómez. Foto www.portal.catamarca.gob.ar

Termas de Fiambalá – Para relajar

A 18 kilómetros de la ciudad se encuentran, a mi parecer, las termas más agradables que visité en Argentina. Hay un camping muy cerca con parrillas y también se pueden alquilar cabañas. Mi consejo es ir por la tarde para aprovechar la luz del atardecer para sacar unas buenas fotos del valle en el mirador.

Ruta del Adobe – Un poco de historia y vinos

Entre Tinogasta y Fiambalá, en pleno valle vitivinícola catamarqueño y a lo largo de 50 km, puede recorrerse la Ruta del Adobe, un circuito que alberga construcciones hechas de barro y paja entre los siglos XVII y XVIII, como las iglesias de San Pedro y la de Anillaco. Llegando a Tinogasta hay varias bodegas de producción artesanal que se pueden visitar.

Dunas de Saujil – un poco de desierto en plena Cordillera

Para los más aventureros, practicar sandboard a más de 2000 msnm supone un plan ideal. También se ofrecen travesías en cuadriciclos y vehículos 4×4.

Londres 

¿Hay un pueblo que se llama Londres en el medio de Catamarca? ¿Y en ese pueblo hay ruinas incas tipo “mini Machu Picchu”? Sí y sí.

En mi caso, llegué a Londres a dedo desde Fiambalá, lo que me permitió ver de a poco la transición de un pasaje árido a uno más fértil y conocer personas muy agradables en el camino. La plaza principal está rodeada de naranjos y algunos hospedajes. También hay un camping con acceso al río. Desde ahí salen buses a las Ruinas del Shincal de Quimivil o también se puede ir caminando.

Este sitio arqueológico fue la cabecera administrativa del Tawantinsuyo (provincia sur) del estado Inca. Hay un sector de viviendas, recintos circulares usados de almacén y una plataforma ceremonial de dos metros de alto.

Belén

Es una ciudad más grande muy cerca de Londres. Desde allí salen tours hacia Antofagasta de la Sierra. En Belén hay ferias que ofrecen productos artesanales como aceitunas y nueces. Se puede visitar el Museo Arqueológico Cóndor Huasi y el mercado de las teleras si gustan de aprender sobre la producción en telar.

 Antofagasta de la Sierra 

Antofagasta de la Sierra está enclavada en la fría puna catamarqueña a 3.323 msnm. El atractivo indiscutido de la zona es el Campo de Piedra Pómez, un desierto inmenso de formaciones rocosas blancas, al cual se puede acceder en un tour. Los volcanes Antofagasta y Galán y la Laguna Colorada también son dignas postales. Si van a subir alguno de los volcanes, háganlo lentamente que el mal de la altura no da tregua. La frecuencia de buses hacia Antofagasta es moderada y el viaje dura unas seis horas desde Belén, así que es conveniente planificar con anticipación.

¿Conocen Catamarca o tienen pensado visitarla?

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