Día de campo en Vila Rafaela (Lobos)

Hace ya algunos meses que desde el blog estamos recomendando escapadas cerca de Buenos Aires. Y si hablamos de aire puro, la visita a Vila Rafaela cumplió con todas las expectativas (y más).

Con todo el Team Promos fuimos a Lobos a pasar un gran día de campo con desayuno, asado y merienda. Para ser más específicos, es a unos 20 km del centro de Lobos, a orillas de la laguna Culu Culu .

Desde CABA llegamos en apenas una hora y media de auto con una ruta en perfecto estado. Ya nos estaban esperando para mostrarnos la casa de campo, pero antes, un desayuno calentito con medialunas para todos. La casa está ubicada dentro de un barrio cerrado (Santa María de Lobos), y fue una de las primeras en construirse.

Aunque nosotros sólo fuimos a pasar el día, también puede alquilarse la casa para pasar unos días. Conocimos las habitaciones y creo que nos arrepentimos de no haber elegido esa opción; cada una tiene su estilo y una vista de lujo.

Eso sí, la estadía mínima es de 2 noches y se pueden quedar hasta 10 personas, está orientado tanto a grupos familiares, como al segmento corporate. Tiene todas las comodidades como para que cada persona se sienta a gusto, además de los espacios comunes. Hay bicicletas, parrilla, cocina equipadisima, pileta, climatización centralizada, y wifi que funciona perfecto.

Nos contaron que suelen alquilar mucho la propiedad para eventos de día, y la verdad que el entorno es especial para eso. Ellos mismos se encargan de la organización y personalización de la estadía, y si bien no armamos lo que podría denominarse evento, nos atendieron con mucha dedicación.

Alrededor de las 13.30 llegó la hora del asado, que merece un párrafo aparte: además de la presentación de la mesa, las ensaladas y los panes, pudimos conocer al asador: Eusebio “El Gringo” Pisini, de 72 años y una cancha impecable para la parrilla. No sólo nos atendió como los dioses, sino que nos dió clases de cocina que muy atentamente escuchamos. Un personaje que todos deberían conocer y poder disfrutar de lo que hace. Porque si no fue el mejor asado que comimos, le pega en el poste.

Después del postre, disfrutamos un poco alrededor de la pileta y usamos la mesa de pool ubicada en un entrepiso. Todo esto para esperar la siguiente comida: la merienda con torta en la galería mientras se iba armando una tormenta a lo lejos. Por suerte escapamos a tiempo para volver a nuestras casas.

Para reservas pueden enviar un mail a [email protected] o en la pagina web.

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